lunes, 17 de septiembre de 2012

Costumbres

Desde Mallorca escribo un post rápido sin nada.

Desde hace ya unos cuantos años, en concreto desde que amueblaron la casa de mis padres aquí en Mallorca, se ha establecido una costumbre.

Me he acordado de ello mientras leía el libro "Memorias de una Geisha" que he tomado prestado de la biblioteca Can Torró de Alcúdia. En concreto cuando leía sobre un personaje apodado Calabaza.

En casa tenemos una calabaza ornamental dónde mis padres van tirando las monedas que les sobran y cuando acaba la temporada, mis hermanos y yo la vaciamos y nos repartimos el botín.

Más que por el dinero, era entretenido el proceso que se llevaba a cabo. Como siempre estamos en verano, hace calor y por ello usamos el suelo. Vaciamos todo el contenido en el suelo del salón y empezamos a separar las monedas y las vamos amontonando para su posterior conteo.

La montaña de monedas rojas, y a veces amarillas, que salían de allí nos podia tener entretenidos toda la tarde entre apilar, contar, que se nos cae, vuelta a apilar, vuelta a comprovar que no se haya perdido nada y finalmente meterlo en estuches para ir a cambiarlo a algún banco o caja cercano.

Con eso, dejábamos "la calabaza" preparada para la siguiente temporada.

No hace falta decir que el contenido se dividía en partes iguales. Digo se dividía porque con el paso del tiempo, hemos ido veniendo menos y el contenido se ha ido repartiendo entre los que han venido. Yo soy la ausente habitual pero no he podido evitar recordarlo.

Últimamente mi vida está muy relacionada con las calabazas (las de verdad), me las encuentro muy a menudo para comer aunque no me gusten demasiado y siempre intento buscar algo alternativo que llevarme a la boca.

Eso es todo desde mi exilio.

Supongo que algún dia daré más señales de vida. De momento estoy bien y no echo de menos el estres. Lo que sí echo de menos es poder hacer algo más que ver souvenirs, guiris, playa y piscina.

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